Salud mental parental
Son las nueve de la noche, tu hijo ya se durmió, pero todavía falta preparar su mochila, dejar lista la comida de mañana y recordar qué había que llevar a la escuela. Te sientas un momento y aparece otro pendiente.
A veces, lo que agota de criar es sentir que nunca terminas, si esa sensación se vuelve constante, conviene prestar atención: el agotamiento parental puede afectar tanto a madres como a padres y el reconocer cómo estás es un primer paso para revisar qué necesitas, compartir responsabilidades y buscar apoyo.
El agotamiento parental, también llamado burnout parental, es un desgaste intenso y persistente relacionado con la crianza que suele acompañarse de distancia emocional con los hijos, pérdida de satisfacción al cuidarlos y la sensación de ser una madre o un padre diferente de quien eras antes.
Puedes seguir preparando comidas, acompañando juegos y cumpliendo horarios, mientras sientes que haces todo en automático. Sentirte así no significa que quieras menos a tu hijo, es solo una razón para prestar atención a tu bienestar.
Una noche difícil o una semana pesada no bastan para identificar este problema. Observa si, de manera persistente:
La irritabilidad, el aislamiento o los problemas de sueño también merecen atención, aunque pueden tener distintas causas. Esta lista no permite hacer un diagnóstico, lo útil es observar cuánto dura el malestar, cómo afecta tu vida y comentarlo con un profesional si te preocupa.
Hablen de los pendientes visibles y de los que cada persona lleva en la cabeza. Acuerden quién se hará cargo y qué información necesita para hacerlo sin depender de recordatorios constantes.
Si crías sin pareja, identifica apoyos posibles entre familiares, amistades o personas de confianza. Si tu red es limitada, pregunta en tu centro de salud o comunidad qué apoyos hay disponibles para familias.
Pregúntate: “¿Qué necesita resolverse hoy y qué puede quedarse para mañana?”. Una comida sencilla o posponer una tarea doméstica puede abrir espacio en un día saturado.
También puedes revisar qué expectativas estás tomando de las redes sociales. Lo que otra familia publica no muestra todos sus recursos, dificultades ni apoyos.
“Descansa cuando puedas” sirve poco si nadie cubre lo que haces, busca un acuerdo concreto: quién estará con tu hijo, en qué momento y durante cuánto tiempo.
Ese espacio puede ser para dormir, caminar, platicar o estar a solas. No necesitas llenarlo de pendientes. UNICEF recomienda planear el autocuidado con apoyo del entorno, para que tenga un lugar en la rutina.
Consulta si el malestar persiste, afecta tu sueño, tus relaciones o tu capacidad para afrontar el día. No necesitas llegar al límite para pedir orientación.
Un profesional de salud mental o tu médico puede ayudarte a entender qué ocurre y qué apoyo necesitas. Si sientes que podrías hacerte daño o lastimar a alguien, busca atención de emergencia de inmediato.
La red de apoyo también incluye la escuela, y en Toma Nota acompañamos no solo a nuestros niños y niñas, sino también a nuestras familias. La comunicación transparente, los reportes diarios personalizados, las citas de seguimiento y los muchos espacios de diálogo ayudan a restar incertidumbre y sentirte más cerquita. Y aunque no somos expertas en el tema, las puertas siempre están abiertas para recibir y escuchar a cada familia y para canalizar y recomendar cuando así se requiera.
Conoce nuestro modelo educativo y cómo acompañamos a las familias.
Hoy puedes empezar por ese pendiente que necesita un acuerdo distinto, tu cansancio merece atención, incluso cuando todavía estás cumpliendo con todo.
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